viernes, 25 de abril de 2008

PRELUDIO


José Antonio Ramos Sucre (1890-1930)


Preludio (La torre de timón, 1925)


Yo quisiera estar entre vacías tinieblas, porque el mundo lastima cruelmente mis sentidos y la vida me aflige, impertinente amada que me cuenta amarguras.
Entonces me habrán abandonado los recuerdos: ahora huyen y vuelven con el ritmo de infatigables olas y son lobos aullantes en la noche que cubre el desierto de nieve.
El movimiento, signo molesto de la realidad, respeta mi fantástico asilo; mas yo lo habré escalado de brazo con la muerte. Ella es una blanca Beatriz, y, de pies sobre el creciente de la luna, visitará la mar de mis dolores. Bajo su hechizo reposaré eternamente y no lamentaré más la ofendida belleza ni el imposible amor.

Rito íbero de la muerte


Allá, en el fondo, se celebraba la muerte con un rito antiguo. Más cerca, un ingenio nos recordaba la fragilidad de las cosas por ser la vida una invención, un recreación, el juego de alguien que pretendía ser lo que no fue y nunca alcanzará.

Los Cronopios Salvajes

Habíamos sido invitados a participar. Fuimos recibidos sin ninguna ceremonia. Al paso de un soneto diocechista revelamos nuestro gusto por el sexo y la poesía.